Deslinde
Alberto Witvrun.- La farsa se consumó y Gerardo Sosa Castelán, convirtió en rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) a Humberto Veras Godoy, mediante un procedimiento completamente opaco al que se presentaron los 110 consejeros universitarios, a grado tal que nadie en principio conoció con cuántos votos ganó, ni quién de Octavio Castillo Acosta y Otilio Acevedo Sandoval, había quedado en segundo lugar; la respuesta ante esa interrogante fue simple: por mayoría.
La alquimia electoral no fue complicada, simplemente se requirió de que en su calidad de secretario general presidiera la sesión electoral de Consejo Universitario, que ésta fuera a puerta cerrada y de escoger tres escrutadores bien aleccionados: Lidia García Anaya, Saulo Garnica y Martín Ortiz Granillo, que recibirán conforme pase el tiempo, los beneficios de su contribución a la democracia a la Sosa.
La estrategia consistió en hacer creer a los consejeros que su voto se respetaría, así que fue directo y secreto, pero nadie, sólo los leales escrutadores y Gerardo Sosa Castelán conocían el verdadero resultado, lo que generó dudas y sospechas, aunque la mayoría de los 110 consejeros haya verdaderamente entregado su voto, porque al final, quien dijo quién había ganado fue el secretario general interino, lo que sólo al final se corrigió.
Porque apenas se dio a conocer el resultado, las boletas desaparecieron y no hubo la menor posibilidad para los perdedores de exigir un conteo voto por voto, por lo menos para irse con la tranquilidad de que algunos universitarios o tal vez algún amigo consejero se hubiera inclinado por su propuesta; además las porras preparadas previamente sirvieron para que los escrutadores y el secretario general se esfumaran, en un acto de magia política.
Ahora la incógnita es qué decidió Gerardo Sosa Castelán, si se queda en la secretaría general para mantener el control directamente, o ya electo quien ocupará el despacho, regresa a la presidencia del Patronato Universitario, para darle, aunque corto, un espacio de maniobra al rector Humberto Veras Godoy, quien más allá de la forma en que llega, tiene capacidades y es una buena persona.



La solicitud de los pequeños propietarios de La Estancia, donde fue baleado el ex presidente municipal de Ixmiquilpan, Cirilo Hernández Quezada, para que el Ejército Mexicano o bien la Policía Federal Preventiva, emprenda una campaña de desarme en El Alberto, al presumirse que de esa comunidad es el agresor, difícilmente se efectuará y si se realiza un operativo de esta naturaleza en una semanas nada se encontrará.







Jue, mar 25, 2010
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