AMLO NAVEGA ENTRE SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

En el juego caprichoso de los escenarios políticos, que gustan mucho a los modernos adivinadores, la pieza que representa a Andrés Manuel López Obrador es otra vez la ficha dorada del tablero y la presumen como una candidatura imparable.

Pero qué tan cierto puede resultar este ejercicio cuando aún no se han definido abiertamente las cartas de sus competidores. Es pregunta, diría doña Eva Makivar.

Mientras son peras o son manzanas y cuando ocurra lo que tenga que ocurrir, resulta que AMLO sigue generando sentimientos encontrados y es pretexto para los desencuentros y las rupturas domésticas en la izquierda o lo que queda de ésta.

Para muchos la idea de que pueda ganar es como un mal sueño, aunque para otros la expectativa de que ahora se le haga el milagrito, hace que más de uno se relama los bigotes a sabiendas de que les va a ir de maravilla. Chuleta por seis años.

Esta situación a llevado a la ruptura de perredistas que no han dudado en abandonar el barco para jugar a la segura, aunque le den la espalda a sus compañeros de trinchera. Hoy la izquierda está en el baúl de los recuerdos.

Eso que ni qué, AMLO domina las redes sociales y tiene niveles muy altos de popularidad, que no significa necesariamente que los tuitazos se conviertan en votos pues se sabe que detrás de la redes sociales se oculta el anonimato y nadie sabe, nadie supo.

Que AMLO tiene posibilidades de ganar, no hay duda, pero que aún le falta mucho terreno para lograr este supuesto, también.

Hay quienes están colocándose un salvavidas para lo que pueda ocurrir en 2018. Se les nota. Y ha resurgido una muy rentable actividad del cabildeo que promete acercamientos para conocer al tabasqueño y hablarle al oído. Dicen.

Las señales que están enviando empresarios como Alfonso Romo o Miguel Torruco, no son las del sector empresarial de grandes ligas, son los que siempre lo han acompañado.

Digamos que AMLO es el aspirante presidencial con mayor kilometraje recorrido y los potenciales electores saben de qué pie cojea.

Pero también queda claro que si pierde por tercera ocasión, AMLO se retirará a su rancho, ese que queda muy lejos. Y entonces ya sin el espíritu santo Morena comenzará a desintegrarse.

PRD se está desbaratando

Eso no es nuevo. Los que abandonan al sol azteca, cambian de puerta no de piso y todo para ir a la segura en sus aspiraciones políticas. Y si no que le pregunten a Miguel Barbosa y a otros muchos que han pateado el pesebre.

Los Chuchos se van a quedar con el cascarón, que le servirá a Silvano Aureoles para justificar su salida del gobierno michoacano, donde parece que no puede hacer más. Parece que los michoacanos quedan en segundo plano. Claro, siempre que Graco Ramírez le de chance, pues también se mueve como iluminado. El único sereno es Arturo Núñez.

 

Los resentimientos

La animadversión de AMLO con el PAN tiene que ver con la espina que le quedó clavada después de los comicios de 2006, lo dejó a medio punto de Felipe Calderón. Por eso los panistas tienen una tarea difícil porque AMLO es hueso duro de roer.

Si va Margarita de candidata, la guerra de AMLO será contra Calderón. El punto es saber si Ricardo Anaya tiene realmente peso para enfrentar al tabasqueño o si suben a Rafael Moreno Valle, aunque tenga cola que le pisen. El punto es que no tienen mucho para dónde hacerse.

Amigos y enemigos

La candidatura de Miguel Ángel Mancera va de la mano con un amplio sector independiente, incluido un político al que no puede ver AMLO ni en pintura, Jaime Ramírez (el Bronco) quien seguro declina por el chilango.

A Mancera poco le ayuda el PRD, pues está muy visto que ha perdido fuerza frente a Morena; pero Mancera puede presumir que convirtió al DF en Ciudad Capital autónoma con Constitución y Congreso propios. Y digámoslo, se nota que cuenta con las simpatías de Carlos Slim, aunque el potentado empresario prefiera mantenerse en low profile.

El PRI y el factor Trump

Al PRI no le ha ido bien en su retorno a los Pinos porque sus dirigentes, comenzando por you know who, se fueron con la finta de que todo sería como antes, por aquello de todo pasado fue mejor.

Miguel Ángel Osorio Chong es la carta fuerte con la que puede jugar el PRI, y en esta etapa los priistas no pueden darse el lujo de improvisar. La tienen harto difícil. Uno de los activos del hidalguense es que conoce bien el tema de la seguridad interior, está cerca de las fuerzas armadas, sabe de fortalezas y puntos débiles y tiene experiencia en negociación y manejo de crisis.

La negociación diplomática de México en la era Trump, especialmente sensible, se convierte en un obstáculo serio como para que el canciller se baje a mitad del río de esta tarea y se dedique a buscar el voto. Una decisión distinta pondría a México en una posición de vulnerabilidad.

El canciller es pieza clave para que se haga buena parte de la tarea que permitiría un cambio de gobierno menos tenso con la garantía de continuar con la defensa de los intereses nacionales. ¿Qué no?

La competencia electoral en 2018 tiene elementos que no pueden pasarse por alto.

1.- Indistintamente del proyecto y la fuerza política que los represente, los candidatos a la presidencial de 2018 tendrá que contar como parte esencial de su perfil, garantizar no solamente una alto nivel de competencia con sus adversarios sino estar preparados para hacer frente a su principal reto, Donald Trump y su gobierno.

2.- Para cuando se realicen las elecciones en México Trump estará cumpliendo casi año y medio de haber llegado a la Casa Blanca lo que constituye una desventaja para la nueva administración pública mexicana. Por eso depende de que los actuales negociadores ganen terreno y le permitan al país enfrentar su nueva realidad económica y de vecindad política.

3.- El ganador de la contienda en 2018 debe estar a la altura de las nuevas circunstancias políticas frente a los Estados Unidos.

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