Aprietan de más a los medios públicos

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Horroriza de verdad la ignorancia e insensibilidad sobre la comunicación política de quienes planean el gasto público en el actual gobierno federal. Castigan de más a los medios que podrían ser sus mejores aliados.

Parece que los “planificadores” del gobierno federal no ponderan suficiente la importancia estratégica que tienen los medios de difusión del sector público en tiempos que les escasean espacios para informar bien a la gente. Para 2017 ya los condenaron a sufrir otra reducción de sus presupuestos. Un recorte monumental se consumará, pero no sólo por la contingencia financiera actual, sino por todo los castigos que les han propinado durante el sexenio.

Las primeras alertas del nuevo golpe presupuestal que viene a los medios públicos las emitieron dos personajes de muy alta credibilidad: el periodista Jorge Meléndez Preciado (director del periódico especializado Unión de Periodistas) y el acreditado investigador académico en temas de comunicación, Gabriel Sosa Plata. Sus datos hacen estremecer, sobre todo a los trabajadores de estos medios.

Estremece

Desde la mitad de septiembre Gabriel Sosa Plata escribió y habló en sus espacios de colaboración las disminuciones que han sufrido y las se planean:

Para Canal 11, de aprobarse el proyecto de los “planificadores” el año entrante tendrá el presupuesto más bajo de su historia reciente, 419 millones de pesos, cuando al empezar el sexenio (2013) tuvo 643. Desde entonces le fueron reduciendo: en 2014 le quitaron 30 millones, en 2015 quedó tablas, pero en 2016 le quitaron 130 millones y para 2017 le recortarán otros 63 millones.

Un castigo similar y paulatino durante el sexenio tendrá su remate para Canal 22 el año que entra. De acuerdo a los números que ofrece Gabriel Sosa Plata se planeó que tenga 170 millones en 2017 cuando su presupuesto en 2013 fue de casi 232 millones.

“Al Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, producto de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones –dice el investigador– se le destinaron en 2016 casi 427 millones y el el recorte sería brutal para 2017: le quitan 200 millones de pesos.”

El Instituto Mexicano de la Radio (IMER) que en 2016 había logrado un total para gastos de 234 millones de pesos, se le restan 61 millones para 2017.

Los porcentajes de recorte paulatino desde 2013 van del 11 al 46 por ciento para los medios públicos.

Jorge Meléndez Preciado, el dirigente y formador de periodistas ofreció días después las mismas cifras e interpretó que con los recortes “los más torturados son el sector cultural y los medios de difusión públicos. Resultan claramente, los patitos feos del gobierno, los instrumentos incómodos, a los que se les desprecia por una clase política que insisten en salir, a cualquier precio, en las televisoras comerciales o aparecer en medios impresos de mediana circulación…”

Los medios públicos

Para quien lo ignore, el sector público todavía no es competidor preocupante para el sector privado en materia de información de interés público y muchos menos en ingresos por el mercado de la publicidad. No compite nada en impresos y podría incrementar su presencia en medios electrónicos, escribió este reportero en diciembre de 2014, en un pequeño ensayo.

Atraigo los datos para ubicar a quien no los conozca.

En impresos, el gobierno federal y los gobiernos estatales no cuentan con medios informativos impresos, salvo los periódicos y gacetas oficiales. Eventualmente mandan imprimir folletería propagandística. En contraste, los periódicos impresos privados al iniciar 2015 eran, de acuerdo a la Secretaría de Gobernación, 1, 225 (579 diarios y 646 revistas impresas).

Para medir el peso de los medios electrónicos públicos frente al total, hay que contrastar que en televisión, a fines de 2015 se registraban unas 578 estaciones de señal abierta (aparte las de señal restringida); que en radio eran unas 1,053 emisoras en el país y la mayoría usufructuadas por empresas privadas concentradoras.

Los medios públicos tenían entonces el siguiente perfil estadístico según informa en su sitio web el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (antes OPMA, ahora SPR):

“Al iniciar la segunda década del siglo XXI, México cuenta con una oferta amplia y diversa de estaciones de radio y televisión pública con sistemas a nivel federal. Existen –agrega– sistemas de comunicación estatales y en algunos casos, regionales, además de universidades y otros organismos públicos y privados que distribuyen señales culturales y educativas a lo largo y ancho del país”.

Más específicamente, a fines de 2014 existían alrededor de 56 sistemas de radio y televisión pública que integran la Red Nacional de Radiodifusoras y Televisión Educativas y Culturales.

De televisión pública existìan 32 emisoras. 24 pertenecen a gobiernos locales de entidades estatales; 4 con carácter federal y son operadas desde el D.F. (Canal 22 de la SEP, Canal 11 del IPN, y el que crece rápidamente se llama “Una Voz Con Todos” y es operado por el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR); 4 dependen de universidades públicas (UNAM, Sonora, Nuevo León y Guadalajara) y destacan las señales del sistema del Estado de México, canal 21 del DF y los canales de los poderes legislativo y judicial. Se acaba de incorporar el canal de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México.

De radio, según los datos de SPR “en el ámbito federal, el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) es la instancia encargada de administrar más de 20 estaciones a nivel nacional; entre ellas destacan las siguientes: La B Grande de México, Opus, Reactor, Horizonte y Radio Ciudadana, en la ciudad de México y estados aledaños. El IMER tiene una fuente de financiamiento alterna por servicios de producción e ingeniería a terceros, así como la posibilidad de recibir patrocinios.

Por separado funciona Radio Educación, con una cobertura metropolitana en la ciudad de México y 16 estados de la república y por vía satelital a todo el territorio nacional, Centroamérica, el norte de Sudamérica y el sur de Estados Unidos.

Actualmente, 16 estados cuentan con estaciones de radio operadas por los gobiernos locales, tanto en amplitud modulada como en frecuencia modulada. Hay también más de 50 radiodifusoras universitarias que requieren modificar su tecnología si quieren ampliar sus espectros. Destacan Radio UNAM, Radio U de G, Ibero90.9, y otras.

Localmente, existe un sistema de radiodifusoras culturales indigenistas “que comprende 21 estaciones que transmiten en 32 lenguas indígenas y sus variantes que se ubican en distintos estados.

Y, todos estos medios seguirán siendo castigados presupuestalmente en 2017.

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