Así no Gerardo, entre disidencia y resistencia

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Alberto Witvrun.-Mientras el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Adolfo Pontigo Loyola fue enviado a retar al gobierno del estado acusando una persecución su jefe político Gerardo Sosa Castelán no sabe como frenar la disidencia en la comunidad universitaria ni la resistencia en Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que mezcladas con la visita de Andrés Manuel López Obrador puede provocarle otra caída.

Circulan videos donde jóvenes dicen miente sobre su fuerza política y reprueban el secuestro de la UAEH y en las principales ciudades se distribuyeron panfletos con los mismos argumentos que pretenden un efecto inmediato en el candidato presidencial que ya reprobó a los hermanos Charrez Pedraza en el Valle del Mezquital.

Lo preocupante para Gerardo Sosa es el movimiento de alumnos y profesores al interior de la universidad que avanza en los campus, porque una revuelta de esa naturaleza y no la confrontación con el gobierno puede tambalear a su feudo; lo otro parece ser una cortina de humo para ocultar la disidencia universitaria que es a lo que teme.

Más, porque no puede adoptar medidas represivas como sucedió con la intentona de Alejandro Rosas García que llevó a la extinción de la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo (FEUH) y al nacimiento del Consejo Estudiantil del Estado de Hidalgo (CEUEH) que no tiene control sobre el alumnado como lo tuvo su antecesora.

Gerardo Sosa sabe que un movimiento estudiantil sin injerencias externas es el verdadero peligro para su hegemonía, inquietud que el despertó por el control vertical y unipersonal que ejerce sobre la vida universitaria, aunque también cuenta la creación de un órgano de control interno que vigile el manejo de recursos públicos que recibe la UAEH.

Opacidad de manifiesto con la detención de Gabriela Mejía Valencia a quien dictaron prisión preventiva, ya que transportaba un millón 400 mil pesos supuestamente para pagar albañiles; la otra versión es que son para el pago de universitarios que apoyan las campañas de sus candidatos postulados por Morena; más allá de esto, las preocupaciones reales de Gerardo Sosa son dos: la disidencia universitaria y la resistencia morenista.

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