Brigadistas de Tula llevan alegría y esperanza a Tepalzingo

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El temblor del 19 de septiembre derrumbó cientos de edificios en tres estados, pero no pudo doblegar la voluntad de miles de mexicanos que, pese a que perdieron todo, no dejan de luchar para salir adelante, y para muestra se encuentra el señor José Martín Cervantes Choca, originario de Tepalzingo, Morelos.

El pasado fin de semana, un grupo de alrededor de 35 brigadistas originarios del municipio de Tula, salieron con rumbo al municipio de Jonacatepec para apoyar en las labores de reconstrucción y reparto de víveres.

Pero al llegar al lugar, y pese a que muchos de los edificios habían sufrido serias afectaciones y/o derrumbes, la población les agradeció y sugirió que se dirigieran al municipio vecino, Tepalzingo, en donde sí habían recibido ayuda, pero en menor escala.

Al arribar al lugar, lo tulenses comenzaron a brindar su apoyo para el derrumbe de algunas paredes que representaban mayor peligro para los habitantes de los hogares, y al notar que alrededor del 50 por ciento de las construcciones presentaban afectaciones, decidieron dividirse en cuatro grupos.

Las mujeres se dirigieron a uno de los albergues a donde llevaron medicamentos, víveres y juguetes, los cuales fueron repartidos entre la población. Mientras que los hombres ayudaron en las labores de derrumbe y remoción de escombro.

Ahí fue cuando se encontraron con don José, paletero de oficio, y a quién el sismo le dejo sin casa ni negocio, pero no le arrebató las ganas de seguir apoyando para que el pueblo en donde vive pueda reconstruir su vida.

Juntos, el morelense y los oriundos de Tula de Allende, recorrieron diversos puntos del municipio, en donde sin importar el material, sin importar la antigüedad ni la historia que cada edifico aporta a la identidad colectiva de la comunidad, pudieron ver la afectación que dejó el sismo de 7.1 grados.

La iglesia de Jesús de Nazareno, reconocida por tener una de las fachadas más hermosas y elaboradas de las parroquias que existen en México, por tener combinación de estilos como el Barroco, el Cluny y el Rococó, vio caer su torre y parte de su estructura, y ahora sirve para congregar a los voluntarios que acuden a ayudar desinteresadamente.

Ahí, deleitando la sazón de Doña Mari, los brigadistas escucharon de viva voz de la señora que la presidencia municipal no les aporta ayuda para alimentar a aquellos que acuden a levantar los escombros o repartir víveres, sino que es a través de aportaciones de la misma comunidad que puede ofrecer alimento.

“Es triste ver y lamentable que las autoridades, no sé qué está pasando, pero el apoyo ha sido de la hermosa gente como ustedes, de los diferentes estados, el apoyo ha sido de la gente, no de los gobiernos, que no nos engañen, menos a mí que yo soy de aquí” le externó el morelense a los brigadistas.

Por lo que también lamentó que, aunque se mande apoyo al Centro de Acopio conocido como Casa Amarilla, no se está distribuyendo y teme que se esté guardando para ser repartido en época electoral y lucre con el apoyo desinteresado de la gente.

Ante esto, las impresiones de los brigadistas son que, aunque existe una presencia notable de cuadrillas de soldados, no se nota que estén apoyando para la reconstrucción de los municipios, además de que no faltan las personas aprovechadas que toman más de lo que necesitan.

Pese a todo, los tulenses prometieron volver y reencontrarse con don José para abarcar otras partes en donde casi no ha llegado el apoyo.

Por Joselyn Sánchez

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