Confianza a Presidencia sólo 4.3; a medios 5.7

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Por Rogelio Hernández López

El reproche del presidente Enrique Peña Nieto al ubicar el rechazo social a su gobierno como “lo que algunos llaman irracional enojo social“, nos dejó cavilando a varios observadores de la política mexicana. ¿Cómo se mide ese enojo? ¿Qué tan profundo es? Es grave y se fue acumulando por décadas de acuerdo a la más reciente Encuesta Nacional de Cultura Constitucional en México de la UNAM.

Con el verbo enojar no hay mediciones, pero si del grado de confianza a la Presidencia. La encuesta actualizó los indicadores de confianza social en las instituciones. El promedio de confianza que recibió Enrique Peña Nieto en 2012 ya era magro pero tenía nivel de de “panzazo” 6.4 puntos. Pero al iniciar 2018, según la encuesta, el índice de confianza social ya había caído a 4.3. Perdió 2 puntos y una décima durante su sexenio.

Para contrastar, la confianza en las universidades públicas pasó en esos seis años de 7.1 a 7; es decir apenas bajó una décima. Entonces sí, si es grave el nivel en que ha caído esa institución ante la confianza social.

Los medios no fueron arrastrados

Un factor de ese “irracional enojo social” –entre muchos más — es que los medios dejaron de ser aliados incondicionales de la presidencia, se fueron distanciando y lograron frenar el deslizamiento acelerado al que los conducía su cercanía con los gobiernos. En ese lapso la confianza social para los medios en general también bajó pero unicamente un punto.

En septiembre de 2016 pude recapitular sobre este tema con datos provenientes de empresas o instituciones acreditadas. Entonces escribí:

“La caída en la aceptación social de la Presidencia de la República pareciera arrastrar a los grandes medios de comunicación y de prensa. Así lo indica la comparación de encuestas de los últimos diez años

“La credibilidad o aceptación ciudadana de los medios alcanzó sus puntos más altos (8.2 a 8.6) al comenzar el siglo XXI, cuando ocurrió la alternancia en la presidencia de la república; pero en una década los registros de gobierno y prensa indican caídas estrepitosas, casi parelelas.

“En los dos primeros años de Felipe Calderón sus indicadores de aceptación superaban los 7 puntos y la credibilidad en los medios indicaba casi lo mismo. A la mitad de su mandato (2009), la aceptación presidencial cayó a 6.1 y los medios casi lo mismo.

Un años después Consulta Mitofsky midió la confianza en las instituciones. Ahí los medios ya no fueron arrastrados por la imagen gubernamental. En ese sondeo los medios tuvieron una aceptación del 6.6 y presidencia 5.7. Al parecer se distanciaron y frenaron su caída de credibilidad.

Tendencia confirmada

La Tercera Encuesta Nacional de Cultura Constitucional en México, Departamento de Investigación Aplicada y Opinión, IIJ-UNAM, difundida en 2017 confirma las tendencias de caída de la confianza social. (ver cuadro).

“Entre 2011 y 2016 se observa una disminución de la confianza en todos los actores políticos y sociales con excepción de la familia.

“Los tres poderes de la unión disminuyen sus niveles de confianza, aunque el decrecimiento más acentuado se da en torno a la figura presidencial.

En la confianza en el presidente de la República confluyen factores como la simpatía por un partido político y la evaluación de su desempeño, sobre todo en la conducción económica. En el caso del Congreso, también mantiene un peso importante la simpatía por un partido, mientras que para el poder Judicial, adquiere mayor importancia la percepción de su desempeño.

El cuadro concentrador de los promedios obtenidos en las tres cuentas son harto elocuentes de la disminución de confianza, o la alza en la desconfianza ciudadana o “el enojo social” que, explicado históricamente como lo hace los académicos de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, no es irracional, sino muy explicable. Pero nadie le informa al reclamante presidente.

Un abrazoImagen integrada

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