*El pecado de El Perro

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Alberto Witvrun.-La creación del ahora agregado económico en la embajada de México en España, Eugenio Imaz Gispert cuando el gobernador Jesús Murillo Karam en una jugada de distracción para postular al ayuntamiento de Pachuca a Juan Manuel Sepúlveda Fayad los hizo presidente del comité municipal en Pachuca del Partido Revolucionario Institucional (PRI): Oscar Pelcastre Almanza, enfrenta como nunca problemas para mantener su negocio: la Federación de Organizaciones Independientes del Estado de Hidalgo (Foideh).

Pese a su capacidad de movilizarse para ocupar las calles con sus seguidores, aún no se recupera de los golpes que le asestó la presidenta municipal Yolanda Tellería Beltrán al retirar de hospitales y otros puntos estratégicos a las huestes de Pelcastre Almanza a quien les gusta que le llamen por su sobrenombre de El Perro, cuya fuerza se cimentó en hacer trabajos sucios “reventando” eventos o casillas en proceso electorales.

Pero la fuerza perruna se vio disminuida al hacerle la maldad a otro poder: a la Iglesia Católica y en particular a uno de sus representantes altamente apreciado por la feligresía, al párroco Natalio Ortega Rodríguez quien fue enviado a oficiar en la iglesia de Nuestra Señora de La Asunción que es la más antigua de Pachuca y que honra a la patrona de los mineros.

Construida en 1553 y convertida en parroquia en 1560, en sus instalaciones guarda archivos históricos de la ahora arquidiócesis pero más allá de eso, es un punto de concentración social de los pachuqueños, lo que no quiso entender Pelcastre Almanza, quien en su centro de operaciones que es el mercado Sonorita en la populosa colonia Plutarco Elías Calles, se rinde culto a La Santa Muerte.

La historia no es muy larga, simplemente durante la misas sabatinas y dominicales en el atrio de La Asunción un vendedor de discos piratas, subía a todo volumen su sonido lo que no permitía que se escuchara adecuadamente las homilías y sermones, aun cerrando las puertas y por más solicitudes amistosas, del padre Natalio Ortega, nunca hubo respuesta, así que la queja llegó hasta la Casa Rule.

Resulta que la alcaldesa como le gusta que le llamen, prefirió enfrentarse a Pelcastre Almanza y no al padre Natalio, que aumentó notablemente la feligresía en su parroquia y hoy puede ofrecer sus misas sin la incomodidad del vende piratería que se sentía protegido por Oscar Pelcastre Almanza.

 

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