*El que respira, aspira

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columnaAlberto Witvrun.-En 1998 Humberto Lugo Gil para quien su apellido fue obstáculo para su máxima aspiración política: ser gobernador de Hidalgo, a pregunta del periodista Carlos Camacho González en las afueras de la segunda sede del famoso restaurante Casino Español sobre si participaría en el proceso interno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para postular candidato a gobernador le respondió: “El que respira, aspira”.

En efecto respiraba y aspiraba, así fue uno de cinco precandidatos de esa contienda ocupando el cuarto lugar atrás de Manuel Ángel Núñez Soto, José Guadarrama Márquez y Gerardo Sosa Castelán, después de él, Orlando Arvizu Lara que de cinco contendientes quedó en sexto lugar ya que apenas rebasó los 5 mil votos mil menos que el número de boletas anuladas.

El desenlace se recuerda José Guadarrama argumentó que fue víctima de fraude instrumentado por el gobernador Jesús Murillo Karam y amenazó con aliarse al Partido de la Revolución Democrática (PRD), su interlocutor: el entonces gobernador de Zacatecas Ricardo Monreal, la respuesta fue que aceptaban su incorporación pero el de Jacala no sería candidato a gobernador y en todo caso postularían a Joel Guerrero Juárez.

Además el PRD y el PT ya tenían candidato: el periodista Miguel Ángel Granados Chapa; José Guadarrama prefirió distanciarse de su amigo y compañero Joel Guerrero y negociar con el PRI 7 diputaciones locales y que Jesús Murillo dejará el gobierno antes de que concluyera el periodo constitucional, breve tiempo que cubrió Humberto Lugo Gil, que sólo así pudo ser gobernador.

Hoy en el PRD, José Guadarrama 18 años después aplica la máxima de Humberto Lugo “El que respira, aspira” y quiere volver a ser candidato a gobernador al competir por la postulación con el senador Isidro Pedraza Chávez, pero no con la misma suerte del desaparecido huichapense que gobernó 5 meses.

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