Encinas, te toca otro tigre: proteger periodistas

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Por Rogelio Hernández López

Nos tuteamos desde 1977 cuando éramos comunistas y también, algo así como colegas, porque ambos redactábamos en Oposición, el semanario de El Partido. La camaradería y amistad se enfriaron al bifurcarse las actividades: Encinas Rodríguez prosiguió en la política y yo me empeñé en ser periodista y defender la profesión y a mis pares. Así que puedo tutearlo públicamente.

Alejandro, por aquella amistad que solo se enfrío pero no se ha roto quiero advertirte, por si no lo haz mensurado, que deberás enfrentar un segundo problema nacional –aparte de procurar la verdad y justicia de los estudiantes desaparecidos de Atyozinapa– porque serás el responsable directo del Mecanismo federal de protección a personas defensoras de los derechos humanos y periodistas. Los agravios y asesinatos aumentan cada año y en tres sexenios nadie ha podido frenarlos.

Te pongo al tanto y de paso a quienes lean esta reflexión semanal. Por allá de mayo de 2015, tenía unas semanas de haber sido designado como subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa Cifrián. Después de una reunión con el Consejo Consultivo, del que yo formaba parte como periodista, le dije tan coloquial como suelo ser:

— “Te sacaste el tigre de la rifa”.– A lo que él respondió con el rostro adusto de siempre: –“No, yo lo escogí y si podré con él”–. No pudo, como tampoco había podido su antecesora, Lia Limón. El fenómeno siguió. En lo que va del 2018 nos han asesinado a otros diez colegas, a pesar de la existencia del mecanismo.

La falla mayor: los presidentes

Por las décadas que llevo investigando las entretelas del ejercicio del periodismo y sus sujetos principales, que son los reporteros, puedo asegurar que la subvaloración del problema que hicieron los presidentes Fox, Calderón y Peña fomentaron una oquedad del Estado ante la sociedad y los operadores de los gobierno, demasiados pocos sintieron que fuese una decisión federal enérgica de atajar las agresiones a los informadores, porque en los hechos no asumen que los reporteros son los primeros sujetos de la mediación democrática.

Otra atmósfera se hubiese creado si desde el primer asesinato del año 2000 el Jefe del Ejecutivo Federal lo hubiera condenado y ordenado acciones drásticas para hacer justicia. En 2012 varios periodistas insertos en el tema creíamos que el sexenio de Felipe Calderón había sido el más cruento contra la vida de reporteros. (63 victimados) pero en el actual se aproximan a 70 según los datos de registros civiles como Fapermex. Y todavía no acaba este gobierno.

Van al menos 10 años que todos los organismos internacionales y los pocos nacionales que actúan en este ámbito que ponen como primera petición que el presidente y todos los gobernantes reivindiquen públicamente el ejercicio del periodismo toda vez que sea necesario, que condenen también abiertamente cada agresión y más cuando deriva en crimen.

El actual presidente sólo una vez habló ampliamente del tema y resolvió medidas de apoyo a la protección de periodistas (mayo de 2017) y eso porque desde Washington le pidieron que recibiera al Comité de Protección a Periodistas de New York.

Gobernadores omisos

Casi sin excepción, la otra falla del Estado son los gobernadores y procuradores estatales. Ni siquiera han tomado en serio el cumplimiento de la primera carta de coordinación que les hizo firmar el primer mecanismo y tampoco avanzaron mucho en la segunda propuesta de coordinación que se expuso en la reunión de mayo de 2017 de la Conago (Conferencia Nacional de Gobernadores). Todos, en discursos dicen que respetan y harán y en los hechos ni siquiera concluyen las investigaciones.

En las entidades se comete la mayoría de agresiones y de asesinatos;  allí debería procurarse justicia y no lo hacen. La fiscalía federal se desentiende, no atrae los casos porque dice, son del fuero común y no federales. Y entonces el índice de impunidad es de entre el 93 al 97 por ciento del total. La CNDH ha emitido cuatro recomendaciones generales sobre el tema, pero no le hacen caso porque le faltan dientes y su fuerza no rebasa la Ciudad de México.

Lo menos

Lo que algunos esperamos en los meses que vienen es:

– Que desde la oficina del presidente se dé un giro de 90 grados de atención a este fenómeno

– Que se perfile un plan de protección integral para reporteros y otros periodistas  (reducción de vulnerabilidades), plan que nunca se ha hecho en ningún gobierno federal o estatal.

– Que el mecanismo federal y la fiscalía especial de la PGR, no solo sean dotados de más recursos financieros (recursos que les redujeron paulatinamente casi en la proporción que aumentaron los agravios) sino que ahora se fortalezcan de verdad con dos nuevas líneas de trabajo:

  1. Incrementar la relación, alianzas, coadyuvancias, asesorías y tutorías para el desarrollo con las organizaciones e individuos del periodismo interesados en tender muros sociales de protección.
  2. Ejercer la influencia del gobierno federal para que todos los otros entes del Estado (Judicial, Legislativo tanto federales como en los estados) adopten medidas similares en su planes anuales de trabajo y dejen ya de simular, como han hecho las comisiones especiales en los congresos legislativos.

Así esta el asunto mi estimado Alejandro. Si quieres sabe más del tamaño de este otro tigre que te sacaste en la rifa habrá que dar por cierta la encuesta que realizó entre 220 periodistas la investigadora Julieta Alejandra Brambila Ramírez, a solicitud del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, A.C. (CASEDE). Sus resultados reflejan el miedo que también aumentó, sobre todo en colegas de los estados:

“A lo largo de su carrera, el 82% de periodistas y personas defensoras de derechos humanos ha sido víctima de intimidación por hacer su trabajo; el 77% ha sufrido acoso; el 65% sufrió́ amenazas; el 34% padeció́ violencia física, y el 29% fue privada ilegalmente de la libertad.

“90.4% de los periodistas y 73.5% de las personas defensoras de derechos humanos perciben que se encuentran en mayor riesgo que el resto de la población por ejercer su trabajo”.

Y si requieres el mejor diagnóstico realizado hasta el momento lo acaban de presentar la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. (http://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Informes/Especiales/Estudio-Periodistas-2018.pdf)

Saludos cordiales.

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