*FUTV, en caída vertical

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columnaAlberto Witvrun.-La Federación de Uniones de Trabajadores del Volante (FUTV) vive la peor crisis de su historia ante la falta de liderazgo y la insistencia de David Rufo Navarrete Espinosa de mantenerse como dirigente con el apoyo asegura del gobierno del estado, lo que no es bien visto por los afiliados que lo ven como “coyote”, no como gestor ya que se la pasa merodeando en las instalaciones del Instituto Estatal del Transporte (IET).

Ni en la etapa en que Joaquín García Rodríguez impulsó en los años ochentas la creación de otra organización que presidió Félix Hernández Tellezgirón, la FUTV se desestructuró como ahora, al grado que su histórica sede en la colonia Morelos está abandonada y se condiciona el uso de sus instalaciones porque carece de servicios elementales y el mobiliario se encuentra deteriorado.

Rufo Navarrete, sostiene a sus agremiados que pese a que concluyó el periodo para el que fue electo no habrá renovación de dirigente “hasta que se lo ordenen en el gobierno” porque no es conveniente en esta etapa de elecciones, en tanto rompe relaciones con los dirigente regionales y se mantiene más como colaborador del director del IET, Roberto Terán Contreras, que como representante de los trabajadores del volante que enfrentan fuerte problemática.

Un amplio sector pide su salida y la elección de un dirigente interino que convoque a elecciones e inicie el rescate de esta organización, que empezó a sufrir golpes severos con la indiscriminada emisión de concesiones al final de los últimos dos sexenios que quedaron en manos de prestanombres y el apoyo que se dio más a un reducido grupo de concesionarios  que los operadores.

El malestar llega a grado tal que un importante sector de afiliados advierten que de no desconocerse a Rufo Navarrete y llevar a cabo elecciones, analizarán la posibilidad de crear una nueva organización, para dejarle sólo el membrete de la FUTV porque sostienen que ya no representa a nadie y sólo busca quedar bien con las autoridades para mantener las prebendas y hacer de las necesidades de los transportista un pingüe negocio.

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