*Gerardo Sosa, puso en riesgo a la UAEH

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Alberto Witvrun.-La soberbia es mala consejera, pero para fortuna de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), pero más del propio presidente del Patronato Universitario y jefe político de la estructura burocrática de la institución que no de la comunidad académica y estudiantil, reculó en la decisión de llevarla a una aventura política que pudo poner en riesgo la bandera que esgrime desde que en 1982 se apoderó de la institución.

En 1987 el rector Juan Manuel Menes Llaguno atendiendo la orden del secretario general de la UAEH pero jefe político del llamado entonces Grupo Universidad se reunió con el gobernador Adolfo Lugo Verduzco para pedirle algo así como quince candidaturas a presidentes municipales para las elecciones de noviembre de ese año que tomarían posesión el 16 de enero de 1988.

La respuesta del gobernante fue tajante, le dijo que si la universidad aceptaba declararse priista con gusto el Partido Revolucionario Institucional (PRI) revisaría sus propuestas para los diferentes municipios, lo que Menes Llaguno consideró inadmisible porque se ponía en riesgo la autonomía universitaria, entonces Lugo Verduzco le dijo que no había nada más que hablar y lo despidió con un “saludos a la familia”.

Ahí inició la confrontación que llevó al Grupo Universidad a secuestrar camiones con el pretexto de bajar el precio del transporte a los estudiantes y a tomar otras acciones como no saludar al gobernador el 31 de diciembre de ese año después del homenaje a Javier Rojo Gómez en la casa de Humberto Lugo Gil en Huichapan, hasta el “exilio” de Gererado Sosa Castelán de nueve meses en 1990.

Sin embargo, sabiéndose con el control sobre el mismo rector a través del supra organismo en que convirtió al Patronato Universitario, puso en riesgo la tan llevada y traída   autonomía en su alianza con Dante Delgado Ranauro para quedarse con la franquicia de Movimiento Ciudadano, al utilizar abiertamente a su estructura a favor del partido naranja.

Pero esta vez en su confrontación con el gobernador Omar Fayad Meneses, fue más allá empoderado porque se subió a tiempo al tren ganador de las pasadas elecciones puso al rector Adolfo Pontigo Loyola a decir que la comunidad universitaria se sumaría a la marcha del miércoles y que su futuro político lo daría a conocer en enero del 2019, pero no sucedió ninguna de las dos cosas.

Hubo resistencia en las aulas para aceptar la orden de un desgastado Consejo Estudiantil Universitario (CEUHE) de salir a las calles y por el bien de la UAEH, reculó, pero tampoco se esperó hasta el próximo año para decir cuál sería su futuro al asistir a la reunión privada previa a la marcha con el senador Mario Delgado Carrillo de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y con el dirigente estatal Abraham Mendoza Zenteno, para definir la estrategia y su futuro.

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