*Harakiri, ¿bien vale la pena?

0
43

columnaAlberto Witvrun.- Con el control absoluto de la estructura burocrática del Partido de la Revolución Democrática (PRD) José Guadarrama Márquez conduce a quien fuera la segunda fuerza política de Hidalgo al harakiri político con imposiciones y golpeteo a quienes alguna vez se opusieron a él provocando más deserciones que las que le dejó la creación del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Ensoberbecido porque en el sol azteca encontró las condiciones para imponer su voluntad en la nominación de candidatos en este caso a diputados locales y presidentes municipales hace bueno el lema de campaña que aplicó en 1998 en el proceso interno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y con el que terminaba todos sus discursos: Bien Vale la Pena.

Ya sin pena consiguió que un personaje como Ricardo Baptista González primer alcalde opositor en Tula de Allende emigrara a Movimiento Ciudadano (MC) porque impuso a su leal Manuel Hernández Badillo; pero Baptista González no fue el único José Guadarrama cerró el paso a candidatos de otras tribus en Pachuca, Tulancingo y una veintena de municipios porque el partido es suyo.

En su soberbia o interés que de pasó allana el camino a otros partidos principalmente al PRI y no se percata que se está quedando solo y que personajes perredistas que pudieron apoyar su campaña hoy respaldan candidaturas que independientes y de quienes decidieron buscar otras opciones por lo que el PRD puede caer a la cuarta posición.

Para un creciente sector del perredismo militante hidalguense se tiene la impresión de que el harakiri que José Guadarrama aplica al sol azteca, es una tarea política pendiente que no pudo cumplir en Michoacán cuando fue enviado por la dirigencia nacional priista como delegado especial en 1989: acabar con el PRD, aunque sea sólo en Hidalgo.

Comentarios

comentarios

Dejar respuesta