El increíble despido de Judith la periodista sindicalista

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Por Rogelio Hernández López

No es creíble, ni aceptable, que la huelga haya derivado en el despido de Judith Calderón. Al menos este reportero tiene muchas razones para resistir a cualquier justificación.

Desde que conozco a Judith cuando era reportera de laborales, hace 30 años, todo el tiempo ha sido promotora, defensora, propagandista de su periódico, La Jornada, a veces hasta atosigar a sus interlocutores.

En los últimos 7 años, Judith como secretaria general de su sindicato, ha tenido que repetir en esa responsabilidad porque ni reporteros ni editores quisieron asumir tal tarea que, por lógica, conlleva riesgo de confrontación con los directivos. Ella hizo hizo lo que tenía que hacer, se puso al frente en una huelga que se decidió por mayoría, porque era su deber y obligación.

Y ahora, en ese periódico, defensor de los derechos humanos, lo lastima que alguien haya decidido no sólo dejarla sin empleo sino tambien demandarla penalmente y de pilón a su hijo, quien ni siquiera trabaja allí.

Etica

En varios sentidos para este reportero es sobrecogedor, doloroso, abordar este asunto publicamente, porque muchas personas de ese diario me brindan su amistad y otros son pares de oficio; porque también creo que se debe procurar la permanencia y credibilidad del periódico si reconocemos que, como pocos entre los más de 350 que existen en México, es ya en una referencia editorial ética necesaria.

La Jornada, en amplio sentido es uno de los diarios más éticos, porque no engaña con las anacrónicas sentencias morales de que el periodismo debe ser imparcial, objetivo y plural. Es un periódico de profesionales del periodismo que, desde su fundación, decidieron con honestidad enfocar sus informaciones por causas sociales, dar voz pública a quienes carecen de tribunas, defender y promover  derechos humanos, asimir causas políticas claras por la izquierda.

La Jornada no engaña con su línea editorial, no miente deliberadamente y aporta al debate nacional, por eso es un periodico de referencia. Esto es lo ético. (Otra cosa son las informaciones que impone el mercado de la publicidad, que es demasiado competido, pero ese es otro tema).

Judith

Con Judith desde hace siete años he compartido una misión: defender la integridad de colegas periodistas en riesgo. En 2010 se dió tiempo para combinar su responsabilidad como dirigente del Sitrajor con la fundación y operación de la Casa de los Derechos de Periodistas (CDP). Desde esa modesta agrupación se han atendido, acompañado, auxiliado, capacitado a más de 700 colegas mujeres y hombres, varios de ellos en riesgo extremo.

Ella es la presidenta de la CDP y como tal es extremadamente cuidadosa con el manejo de los recursos públicos que financian las operaciones de esta asociación civil. Por ejemplo mudó nuestra oficinilla a un local del sindicato de cine para ahorrar un poco de, la de por sí, renta baja que nos cobraban en la Casa de la Solidaridad. Cuida hasta los úlitmos centavos. En cambio, de su salario como correctora de estilo de La Jornada he visto varias veces que apoya, sobre todo a mujeres periodistas en dificultades o bien a cada reunión llega cargando galletas, café, fruta para el personal o para las reuniones, “para que la Casa no gaste en eso”. Yo le digo en serio y en broma que su comportamiento es como si fuera “La mamá de todos”.

En este trayecto también he confirmado que la conocen, respetan y apoyan muchos sindicalistas de telefonistas, electricistas, de otros oficios y de medios de prensa. Distintos partidos de izquierda le han propuesto en varias ocasiones ser candidata a legisladora como periodistas sindicalista. Y ella decidió  mantenerse en su periódico, en su sindicato, en sus causas como la CDP. Por esto y muchas otras cosas más creo que ha sido tratada injustamente por quien haya decidido despedirle y acusarla de algún délito, según informó el Sitrajor en un comunicado el miércoles 16 de agosto.

Los despidos

Desde ese día la noticia comenzó a circular en redes sociales y varios medios difundieron la comunicación oficial del sindicato. En la revista Contralínea, la reportera Erika Ramírez sintetizó:

 Judith Calderón Gómez, secretaria general del Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada (Sitrajor), y Leonardo Modragón Román, secretario de Organización, fueron despedidos de sus puestos en el diario y tambiénb fueron denunciados penalmente; así como el hijo de la líder sindical, Alejandro Caballero Calderón, quien “acudió a las puertas de ese diario y se solidarizó con los huelguistas”. El ministerio público les informó que hay una persona más con imputaciones, a punto de ser notificada.

Los hechos ocurrieron después de que el 30 de junio pasado se llevara a cabo una huelga, para exigirle a la empresa Desarrollo de Medios SA de CV (Demos) respeto al Contrato Colectivo de Trabajo, ya que desde enero pasado los trabajadores han tenido una afectación en su ingreso económico de entre el 29 y el 45 por ciento, pues sólo han percibido el pago de salario y vales.

Los dirigentes del Sitrajor fueron citados a declarar ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, el 15 de agosto; mientras que el joven de 20 años fue convocado para este 16 de agosto. El asunto está relacionado con la huelga, concluida el 4 de julio con un convenio, y bajo el acuerdo de que no habría despidos ni represalias por parte de la empresa hacia los trabajadores.

Calderón Gómez dijo en entrevista que entre las irregularidades que ha habido en este proceso es que en enero pasado, los trabajadores del Sitrajor metieron el emplazamiento a huelga ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), misma que se tardó cinco meses para notificar. “Hubo una maniobra en contra de los trabajadores por parte de la Junta”, asegura.

Comenta que después de intentar hacer unos trámites en La Jornada, se les informó que habían sido dados de baja ante el Instituto Mexicano del Seguro Social y que recibirán un aviso de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (aunque no es la instancia en la que se han llevado los asuntos entre el Sitrajor y Demos, sino que corresponde a la Junta local).

La dirigente del Sitrajor es reportera fundadora de La Jornada, con 32 años de trayectoria en este medio de comunicación y accionista. Llegó como parte del equipo que había dejado el Unomásuno, por las limitaciones a la libertad de los periodistas en ese diario. En tanto,  Leonardo Mondragón lleva más de 24 años en este diario, en el área de sistemas.”

De verdad me parecen increíbles esa decisiones.

¿De verdad no hubo alguien entre los directivos de La Jornada que haya visualizado otra opción para terminar con el conflicto? Este seguirá y será no solo perjudicial para Judith la periodista, sindicalista, defensora de periodistas y otros sindicalistas que también serán sancionados, sino que lastimará más a este diario necesario en México.

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