La CNDH también quedó chica frente a las agresiones al periodismo

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Periodistas y otros lectores, les propongo datos y un primer balance sobre la actuación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos frente a las agresiones al periodismo.

La CNDH reconoció hace 23 años a los periodistas como grupo vulnerable y creó un Programa Especial de Periodistas. Desde entonces los agravios crecieron en proporción geométrica: con Ernesto Zedillo fueron 157, con Vicente Fox, 208; con Felipe Calderón 633 y en con Enrique Peña Nieto se registran ya 522 en menos de dos años, con datos de Articulo 19.

Esto es que la CDNH inició su intervención para impedir daños a personas y medios de prensa hace 1,550 agresiones (incluidos 134 asesinatos). ¿Cuántas veces la hemos visto reaccionando con energía?

SUS PROPIOS DATOS

Podría ser exagerado sostener que la CNDH tiene responsabilidad de las agresiones. Pero no es desmedido asegurar que su labor en este sentido es demasiado pequeña para las dimensiones del fenómeno, e incluso para el crecimiento que tuvo su burocracia interna para atenderlo:

Según sus propios datos hace 23 años la CNDH creó su primer Programa Especial de Periodistas; hace 19 años amplió el programa para defensores de los derechos humanos; hace 17 años creó una Coordinación General; hace 9 años creó la Quinta Visitaduría General para que tuviera un jefe esa Coordinación General. Y podría seguir creciendo en instancias y cantidad de personal.

No sigue todos los casos, únicamente los que le llegan en forma de quejas. Por ejemplo en entre 2010 y 2014 se registraron unos 900 agravios y la CNDH atendió un poco más de la tercera parte, según sostiene en su comunicado del 20 de abril de 2014:

“A través de su Programa de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos, la Comisión Nacional ha recibido, del 1 de enero de 2010 al 28 de febrero de 2014, un total de 347 expedientes de queja relacionados con violaciones a derechos humanos cometidas en agravio de comunicadores y medios de comunicación”. No dice qué destino tuvo cada queja.

NO LE HACEN CASO

La CNDH, en 23 años ha hecho dos recomendaciones generales al respecto. La más reciente fue en agosto de 2013, (la número 20) en la que advirtió que “la impunidad obedece a que al integrar las averiguaciones previas, las autoridades ministeriales incumplen con su obligación de investigar y recabar pruebas para llegar a la verdad de los ilícitos cometidos contra comunicadores, como homicidios, desapariciones, atentados, lesiones, amenazas e intimidación, entre otras”.

Pero no hay indicadores, ni siquiera comunicados de prensa, que muestren el cumplimiento de las dos recomendaciones generales, y ni siquiera de las pocas recomendaciones parciales que ha emitido. En el mismo comunicado del 20 de abril (CGCP/110/14) lo revela:

“Del total de casos registrados relacionados con homicidios y desapariciones de periodistas, así como de atentados a medios de comunicación, únicamente en el 19% de las investigaciones se han consignado ante un juez y sólo 10% de estos casos han terminado en sentencia condenatoria, lo que arroja un índice de impunidad de 89%”.

NI SIQUIERA PREVENCIÓN

Todos los periodistas deberíamos saber que la CNDH actúa a toro pasado, cuando ya ocurrió la agresión, y que puede intervenir solamente cuando los agresores sean funcionarios públicos y no particulares.  Así que una fortaleza posible sería prevenir,  ya aunque sea.

En su Agenda 2013 estableció dos ejes rectores para atender los agravios a periodistas. Uno de prevención y otro de protección. Pero en ambos no hay suficientes muestras de efectividad.

En prevención se propuso a sí misma: “Emprender acciones necesarias a fin de garantizar las condiciones de seguridad y prevención suficientes para que el desempeño de los periodistas no se vea coartado ni amenazado por ningún tipo de circunstancia”.

Hace un año de eso. Y no se conocen cursos, platicas, impresos o algún tipo de programa de divulgación preventivo para atajar las agresiones a periodistas, salvo un manual que editó y puso en línea en 2010. En contraste la Fiscalía Especial de la PGR (FEADLE) que tiene, por ley, la función sustantiva de investigar y proponer castigos a los delitos, ha desarrollado un Sistema de Alerta Temprana (SAT) que debería dar envidia a la CNDH.

En el sitio web de la FEADLE se lee: “Dentro de las acciones preventivas desarrolladas por el SAT, del 1 de diciembre de 2012 al 30 de septiembre de 2014, destacan las siguientes:

“Se generaron dos Decálogos para la Atención a Periodistas; el primero establece las gestiones que deberán observar las/los AMPF adscritas/os a las distintas delegaciones de la PGR cuando inicien una averiguación previa o acta circunstanciada; y el segundo, contiene las acciones que deberán tomar en consideración las y los periodistas cuando han sido agredidas/os.

“Se impartió el Curso Protocolo de Medidas Preventivas de Protección y Medidas Urgentes de Protección a 963 servidoras/es públicos 34 de la FEADLE;…” (Enumera personas de 24 ciudades).

“En difusión tres trípticos relacionados con la Ley General de Victimas, la FEADLE y el Sistema de Alerta Temprana (SAT/FEADLE).

“Se elaboró (también) el “Manual de Prevención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión” y se ha dado a conocer a través de un curso que se impartió a 1,218 periodistas, estudiantes, directivos y dueños de medios de comunicación” (Luego enlista la cantidad de personas y las ciudades donde impartió los cursos).

MENOS PROTECCIÓN

Y en protección, según el programa 2013 de la CNDH se anotó: “Implementar políticas públicas para garantizar la seguridad de los periodistas, especialmente para quienes cubren situaciones de riesgo, activando los mecanismos existentes para tal efecto”.

Son muy pocas las entidades donde las y los colegas sepan que la CNDH haya dictado medidas cautelares, en 2014 reporta 11 intervenciones. Una parte de su justificación es deja la responsabilidad a las comisiones estatales análogas; tampoco hay evidencias de que haya influido directamente para la creación de programas o mecanismos de protección estatales, o para crear fiscalías especiales. En el mecanismo federal, su intervención más notable fue promover organizaciones fantasmales de derechos humanos para que fuesen parte del Consejo Consultivo en 2012.

Para el 13 de noviembre el Senado de la República habrá nombrado al nuevo presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Han transcurrido casi 30 días de balances de lo que hizo, bien o mal, en los últimos cinco años la instancia más costosa para defender las garantías de todos los mexicanos. En el caso de los agravios a periodistas, también quedó chica.

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