*No a la polarización

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CIUDAD DE MÉXICO, 29OCTUBRE2018.- Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, ofreció una conferencia de prensa para dar a conocer la postura que tendrá el gobierno entrante respecto a los resultados obtenidos en la consulta nacional ciudadana y en la que resultó como ganadora la opción de abrir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía. FOTO: MISAEL VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM

Alberto Witvrun.-La marcha en contra de la decisión de cancelar el nuevo aeropuerto internacional no es una buena señal para el país, aunque para algunos sectores estimula la participación ciudadana en las decisiones de un gobierno que por cierto inicia en 19 días, porque no sería raro que los sectores más radicales del morenismo convoquen a otra para respaldar la decisión de construir la terminal aérea en San Lucía.

Entonces caminaremos a las imágenes que nadie quiere, es decir las de Venezuela donde las hay a favor y en contra del gobierno, lo que ya se observó este inicio de semana en las “venditas redes sociales” donde escudados en cuentas que no garantizan que sean las personas que dicen ser, se lanzaron insultos y provocaciones hasta el cansancio y se exaltaron las pancartas xenofóbicas y no las que promovían el no a la polarización.

Ante este escenario, el próximo gobierno debe caminar con prudencia, porque si bien Andrés Manuel López Obrador tiene un respaldo de 30 millones de votos, deben considerar que en las elecciones presidenciales del primero de Julio, pudieron ejercer su derecho al voto 87 millones 838 mil 148 ciudadanos que son los integrados en la lista nominal del padrón electoral.

Es decir que 50 millones de mexicanos no le dieron su confianza, ya sea porque escogieron otras opciones o la mayoría porque de plano no acudió a las urnas electorales y es algo que todos los actores políticos deben analizar, no solo lanzar las campanas al vuelo o bien descalificar por descalificar ya que a pesar de la participación histórica de las pasadas elecciones seguiremos siendo gobernados por un primera minoría, no por una mayoría.

Claro que el gobierno de López Obrador será legal y legítimo, lo que le da condiciones para su llamada cuarta transformación, pero para convertir el slogan en una realidad se requiere de voluntad política y esta debe ser equilibrada y reflexionada, no llevada por el canto de las sirenas que generan 30 millones de votos, porque nos puede llevar a otro desencanto y se debe tener plena conciencia de que vivimos en una democracia representativa.

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