Notas para comprender al periodista mexicano…

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Otra vez, como en muchos estados me topé en Campeche con maltrato e incomprensión a lo que son, hacen y padecen las personas dedicadas al periodismo.

Corroborar las condiciones en que se desempeñan, atizó nuevamente la necesidad de convencer a legisladores, gobernantes, académicos, funcionarios de la educación superior  y hasta a los mismos colegas de que esta actividad debiera ser reconocida jurídicamente como del interés público y así protegerla y auspiciarla y no agredir o corromper.

No es exagerado demandar marco legal para otro trato jurídico, laboral y social para los periodistas, como se hace con los notarios, los abogados, los ingenieros, los médicos. Lograr tal reconocimiento en las leyes seria uno de los cinco pasos indispensables para reducir las vulnerabilidades de esta actividad.

Pero lo que tenemos que hacer quienes nos asumimos como periodistas profesiones es compartir los argumentos que permitan a otros comprender lo que decimos de la importancia económica y política, además de la social que, todos los políticos manosean cuando dicen que somos los mediadores más directos entre la ciudadanía y los gobiernos, entre el derecho a la información y la democracia.

En Campeche discutimos esto y más sobre la esencia del periodista quienes llegaron como alumnos y este reportero al segundo módulo del seminario de capacitación en periodismo cultural que organizaron la Secretaría de Cultura de la entidad y la Asociación “Periodistas 3.0”. Allí repasamos lo que define al periodista. Lo siguiente es un resumen:

EL VACÍO QUE PERJUDICA

Quienes son periodistas activos sufren una paradoja absurda. Las instituciones públicas –más bien algunos de sus ignaros funcionarios—les exigen en muchos tonos que tengan desempeños cada vez más profesionales y hasta les demandan códigos de ética, mientras que en contraste se carece de una caracterización jurídica de lo que son los trabajadores profesionales de la información.

Hoy se cuenta con dos reconocimientos legales.

En 1990 la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM) inició el reconocimiento de que algunas especialidades del periodismo merecían un salario mínimo profesional y fijo 2.5 tantos de los salarios mínimos generales para reportero y reportero gráfico. Y ese diminuto avance no lo regalaron fue resultado de la presión de los colegas entonces organizados, principalmente en la Unión de Periodistas Democráticos (UPD), hoy extinta

El 25 de junio de 2012 más de dos décadas después, se reconoció la necesidad proteger a los periodistas agredidos o amenazados en la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. La definicón que allí se asentó fue otro pequeño avance:

Artículo 2.- Para los efectos de ésta Ley se entenderá por: (…) Periodistas: Las personas físicas, así como medios de comunicación y difusión públicos, comunitarios, privados, independientes, universitarios, experimentales o de cualquier otra índole cuyo trabajo consiste en recabar, generar, procesar, editar, comentar, opinar, difundir, publicar o proveer información, a través de cualquier medio de difusión y comunicación que puede ser impreso, radioeléctrico, digital o imagen.

Y este otro paso diminuto frente a la necesidad, tampoco fue dádiva. Resultó de la presión combinada de organismos internacionales y algunas organizaciones de periodistas. El vacío sigue siendo muy grande.

IDENTIFICAR BIEN AL SUJETO SOCIAL

No hay en México un estudio o elaboración académica recientes que permita identificar correctamente al periodista como sujeto social: sus características como profesión, su lugar como sujeto económico y también sus funciones sociales. Junto a ello se tienen que delimitar las características académico-profesionales que debiera tener.

De la importancia social y política que tiene el periodismo hay mucha elaboración internacional, Los arquetipos ya no se discuten en México porque se aceptan por académicos y políticos. Pero a eso hay que agregarle otros rolesd para que se entienda por qué debe reconocerse jurídicamente como de interés público a esta actividad.

¿Cuál es la función del periodista en la producción? ¿Cuál es su ubicación económica?, Más explícitamente ¿Cuál es su ubicación en el proceso productivo de la información en la comunicación social?

El económico, es un rol insoslayable.  La definición mayor del sujeto que se dedica a esta actividad proviene de su relación con el objeto de trabajo (lo económico) y el efecto que su labor tiene para las sociedades (lo social).

La mayoría de quienes se desempeñan en el medio son trabajadores especializados, empleados mediante remuneraciones. En primera instancia, son trabajadores intelectuales, que al transformar lo que oyen, ven u observan de la realidad en información, en noticia –en cualquiera de sus fases y formas–, están agregando una calidad que no había. Por el tipo de producto nuevo que generan, sin importar el puesto que ocupen, representan, en mayor o menor medida, un valor social de uso y un valor mercantil de cambio, según su formación y habilidades.

Mas, sus remuneraciones en la mayoría de los casos no reflejan esos valores, sino que se cotizan casi estrictamente en un mercado que etiqueta a las personas que realizan esta función como mercancía sujeta también a la ley de la oferta y a la demanda.

Y lo injusto es que el valor aportado no es reconocido. Le auxilian los medios, pero la potencia mayor radica en los recursos naturales del ser humano, de lo genético a lo expresivo. Son ellos los que articulan su lenguaje, los que reflejan los dones creadores de su imaginación, tan manifiestos en las diversas formas del arte, conforme a la teoría de John Dewey”,  que cita Eulalio Ferrer en su libro: Información y Comunicación

Entonces, esa nueva calidad que el periodista aporta de los hechos genera dos tipos de valores: uno indirecto y social que se traduce en comunicación masiva y en conocimiento colectivo para la formación de opinión pública. Valor que mientras más trascendente sea, mayor poder de negociación conferirá a los propietarios y responsables de los medios.

El otro valor que agrega el trabajo periodístico es más directo e inmediato, el que reditúa en ganancias económicas directas. Es decir, al convertir hechos de interés público en noticias produce materia prima de mercancías cuantificables, productos que atraen públicos, que se venden directamente, según el medio y su credibilidad especialmente en la neocultura mercantilista de los rating

Otro lugar social tendrían los periodistas si se caracterizara legalmente, como de interés público, a los medios y a los mismos periodistas porque entonces la información noticiosa demeritaría como mera mercancía para adquirir en mayor medida el otro valor, el de un conocimiento de utilidad social. Entonces quizá los profesionales de esta actividad serían recompensados con más justeza. Pero ese es otro asunto para analizar por separado. Falta mucho en este sentido, pero abonemos con argumentos para que se entienda mejor a los periodistas entre propios y extraños.

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