El periodismo, Musacchio y Riva Palacio

  • Por Rogelio Hernández López
    Para envidia de algunos pocos colegas, la semana pasada recibí sendos regalos: el primero Historia
    crítica del periodismo mexicano de Humberto Musacchio, y con diferencia de un día el Manual para
    un nuevo periodismo de Raymundo Riva Palacio.
    La pregunta esencial que provocan ambos textos es ¿qué calidad de trabajo hacemos, como
    informadores profesionales, ante el impulso permanente de las nuevas tecnologías y de los poderes para
    domeñar a la prensa y los periodistas?
    Adicionalmente, quienes conozcan las trayectorias periodísticas de Humberto y Raymundo, al leer
    estos libros tienen la oportunidad de acercarse un poco más a sus vetas de biógrafos críticos de la
    prensa mexicana en sus ciclos más recientes.
    El valor mayor de los textos es que no derivan de esos autores que conocen de temas sólo por la lectura
    de libros –esos librescos que han proliferado y resaltan mediáticamente por endosarse el título expertos
    en periodismo–. Estos trabajos son los aportes más recientes de dos veteranísimos periodistas, que
    nunca se alejaron de su actitud crítica y autocrítica, que siguen activos y, sobre todo, que han sido
    protagonistas destacados en la obtención de los amplios márgenes de la libertad de prensa en el México
    del siglo XXI.
    Musacchio, hasta el 2000
    Humberto, capitalino como el que más pero que mantiene su acento sonorense, escribe en Excélsior,
    Siempre y otras publicaciones, conduce “La República de las Letras” en Radio Red y se da tiempo para
    continuar investigando y produciendo libros, en su mayoría de periodismo.
    En su auto descripción de solapa, anota que es autor del Diccionario enciclopédico “Milenios de
    México”, “Historia gráfica del periodismo mexicano”, “Historia del periodismo cultural en México”,
    “Granados Chapa, un periodista en contexto”,” Alfonso Reyes y el periodismo”, de la recopilación
    facsimilar “México: 200 años de periodismo cultural”. Y, desde octubre de 2016 agregó “Historia
    Critica del periodismo mexicano” (Colección Kiosko).
    En este que es el más reciente, enriquece la investigación documental con fragmentos de sus vivencias.
    Por ejemplo, en el capítulo El ocaso de un régimen, relata los saltos de la prensa escrita, en radio y
    televisión desde 1968. Refrenda que a partir de 1976, que la salida forzada de muchos periodistas e
    intelectuales de Excélsior “dio comienzo un largo proceso de cambios en la relación entre prensa y
    poder”
    “En ese camino –relata acucioso, porque participó activamente en la mayoría de esos movimientos,
    como antes lo hizo en la Unión de Periodistas Democráticos– “fue determinante la aparición de
    Proceso y Uno Más Uno, la escisión de este diario que dio lugar al nacimiento de La Jornada, la
    transformación de El Financiero…la irrupción de Reforma… Se había iniciado un proceso pero el
    cambio no sería breve ni terso”.
    El repaso de Musacchio termina en el año 2000 con la descripción de los cambios que hasta entonces se
    habían acumulado en casi todos los medios tanto impresos como electrónicos y de las libertades
    obtenidas. “Con todo –asegura—los avances nunca fueron tersos ni la libertad ganada fue un regalo del
  • poder”.
    Riva Palacio y los otros desafíos
    Raymundo, como seguramente todos los colegas saben, apenas salía de la pubertad cuando comenzó a
    hacer crónicas de Futbol Americano para un diario capitalino. Hoy, más de cuatro décadas después es
    Director de Eje Central (impreso y digital), participa todas las mañanas en “El primer Café” programa
    que diseñó para Canal 40, también en dos programas de análisis para unotv, su columna “Estrictamente
    personal” es de las pocas reporteadas y aparece en más de 30 medios de México.
    Desde los años ochenta –se anota en ficha del Manual para un nuevo periodismo (Grijalbo)—creo la
    Unidad de Investigación en Excélsior, después en El Financiero, en Reforma. Fundó y editó Milenio,
    El Independiente, y 24 horas. En el camino fue director editorial de El Universal y Notimex. Ha estado
    pues, en el corazón de las confrontaciones entre la prensa y el Estado, como reportero, innovador,
    diseñador de medios y en la práctica diaria como batallador de la libertad de prensa.
    Entre otras aportaciones en el libro de Riva Palacio, resalta el análisis crítico de la evolución del
    periodismo en los últimos 20 años, incluso es una especie de secuencia del que escribió en 2004 (La
    prensa de los jardines. Fortalezas y debilidades. (Plaza y Janes) Ambos trabajos son para contrastar
    con la etapa hasta el año 2000 que abarcó Musacchio el periodista historiador.
    El Manuel describe con detalles los desafíos para el periodismo en la era digital y ofrece salidas. Uno
    de estos desafíos, el permanente, son las acciones de los gobernantes frente al periodismo y la
    comunicación.
    Al respecto Raymundo anota “Las nuevas tecnologías cambiaron la forma en que los gobernantes se
    comunican con los gobernados, y han contribuido a la destrucción de los medios como los únicos
    intermediarios entre ellos. Lo que no desmontaron, sino piden llevarla a niveles superiores, es la
    calidad de la información, que solo se logra si se aplican los fundamentos básicos del periodismo”.
    De estos libros de ambos periodistas, recomiendo a colegas más jóvenes ubicar en su dimensión lo que
    reconoce abiertamente Riva Palacio al contextualizar el ejercicio en estos días:
    “Parece muy sencillo, pero quienes son practicantes de esta profesión saben la complejidad y dificultad
    para llevarlo a cabo todos los días (aplicar los fundamentos), con la exigencia adicional de que la
    información se volvió inmediata, y la audiencia a la que llega, tan exigente que no perdona errores;
    fustiga y lastima. Son los tiempos que se viven. Fascinantes y demandantes.”

Comentarios

comentarios

Compartir