*PRI: Los que perdiendo ganaron

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Alberto Witvrun.-La derrota general que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) atribuida a los errores presidenciales y la postulación de un candidato presidencial no priista paradójicamente en muchos estados e Hidalgo no es la excepción pero que sobre todo fue producto de un hartazgo social bien aprovechado por muchos oportunistas, cubrieron a grupos que perdieron su presencia y aún en otro escenario también hubieran perdido.

 La debacle priista permitirá que en algunas regiones de Hidalgo se sigan considerado a quienes convirtieron el trabajo político en una agencia de empleo sigan gozando de privilegios si la alternancia no alcanza a la entidad en el 2022, porque si bien el primero de julio arraso el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) aún es una incógnita si podrá mantener la votación y si logra la aceptación ciudadana e incluso si los grupos internos son capaces de construir un proyecto institucional interno.

 Por lo pronto en el Valle del Mezquital el Consejo Supremo Hñahñu (CSH) dejó de ser el grupo hegemónico luego de varias escisiones a partir de su apoyo en 1998 en el proceso interno del PRI para candidato a gobernador, a José Guadarrama Márquez en que como contrapeso les crean el Frente Indígena Revolucionario (FIR), a pesar de ello tuvo una importante recuperación pero su integración masiva a la estructura gubernamental descuido el trabajo político.

 En el pasado proceso la candidatura estaba destinada para el llamado Hermano Mayor Roberto Pedraza Martínez, pero al final fue postulado Héctor Pedraza Olguín y a pesar de que se postularon los hermanos Pascual y Cipriano Charrez Pedraza por el Partido del Trabajo y Morena, en la campaña se comprobó que estaba destinado a perder porque nadie ha podido tener un liderazgo sustituto, porque el jefe político radica en la capital, incluso se habló de un abierto rechazo a Pedraza Olguín.

 No es el único caso, este fenómeno se registró en Tula, Actopan y Tulancingo, pero como sea para el PRI seguirán siendo los grupos dominantes en esas regiones y lejos de responsabilizar al mismo gobierno del estado de la derrota por el recorte de personal y la cancelación de las despensas, hoy tendrán que regresar al trabajo político aunque será muy difícil recuperar la presencia y confianza de la población que alguna vez tuvieron y que los llevaron a cargos de elección y a cientos de empleos en el gobierno, por lo pronto la derrota general los salvo.

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