Pues sí, las movilizaciones masivas son insurrecciones cívicas y están a la alza

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miradaUn reportero amigo me buscó para intercambiar opiniones sobre las movilizaciones recientes. Él, como otros veteranos son presas fáciles de la especulación, de los procedimientos vetustos para interpretar conflictos políticos donde participan conglomerados. Quizá por ello sobran periodistas y políticos de gobierno que, entre cuchicheos, temen que se está generando una insurgencia popular en México. Algo hay de eso.

Traté de compartir con el colega una técnica de razonamiento que, por necesidad debe apoyarse en un método. Primero, tomar la especulación como hipótesis, diseccionar sus elementos y allegarse todos los datos necesarios, evaluar las características de cada parte, cotejar el fenómeno con otros similares y encontrar reflexiones académicas para completar el análisis.

PREGUNTAS INICIALES

–¿Tienen algo en común las manifestaciones callejeras que han ocurrido en los tiempos recientes? —alcé la primera pregunta–  Sí… Que han sido muy cuantiosas, monumentales –concluí de primera intención con una perogrullada–. Pero, es cierto porque han sido de decenas de miles de personas y, en su efecto colisión de onda alcanzaron a otras decenas de miles.

— ¿Y todas significan algún tipo de insubordinación ciudadana?—planté la segunda interrogante y la respuesta vino sola—Sí… La mayoría de ellas, han sido convergencias masivas de personas inconformes contra formas de gobierno, y que expresan exigencias de cambios.

Entonces, para evaluar, repasé en retrospectiva las imágenes y datos de las manifestaciones masivas recientes.

  • La concentración convocada por el nuevo partido Morena desbordó la plancha central del Zócalo de la ciudad de México, el domingo 26 de octubre. En la plancha caben unas 70 mil personas y cerca de 220 mil en todos los arroyos, banquetas y bocacalles. El partido-movimiento de Andrés Manuel López Obrador es el foco más radical de las izquierdas políticas;
  • La Acción Global por la exigencia de que aparecieran vivos 43 estudiantes de Ayotzinapa, el 22 de octubre, fue en 50 ciudades de México y del mundo. La que tuvo su mayor expresión fue en el centro del DF; miles y miles de personas atiborraron, en un mismo instante, la Avenida Reforma desde el Ángel de la Independencia al Zócalo (4:2 kilómetros). Sólo en Guerrero hubo asonadas violentas;
  • El movimiento estudiantil en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) nació por inconformidad por un plan de estudios, un reglamento general y por las formas y modos cambiar la esencia del poli. El descontento acumulado se tornó indignación tumultuaria cuando la torpeza directiva acusó que era movido por fuerzas externas. Por eso su mayor expresión masiva fue el 30 de septiembre al saturar un largo tramo del Circuito interior de la Ciudad de México, tres kilómetros de Paseo de la Reforma y atiborró la Avenida Bucareli en la zona aledaña la Secretaría de Gobernación, pero además concito el apoyo de otros muchos centros de educación superior incluso fuera de la Ciudad de México;
  • Son evocables también, en esta lógica, las cuatro grandes manifestaciones del movimiento estudiantil #yosoy132 que surgió el 1 de Mayo de 2012, durante la visita de Enrique Peña Nieto como candidato a la Universidad Iberoamericana. La del 23 de mayo de ese año, fue tan cuantiosa que se fraccionó en cuatro: en la Estela de Luz, en el Ángel, en la glorieta de Colón y Televisa Chapultepec. Ese movimiento también desaletargó a estudiantes de muchas universidades públicas del país.

SON INSURRECCIONES CIVICAS

En todos estos casos, se registraron decenas de miles de manifestantes inconformes en un solo punto geográfico y con efecto colisión en otras ciudades; y además, en una línea de tiempo muy corta. Son movimientos sociales de inconformidad y con demostración pública en manifestaciones callejeras masivas (acción del nivel de conciencia y decisión más alto que la palabra irritada); significan insubordinaciones masivas, contra expresiones del régimen y malas prácticas de gobierno, tanto en micro universos como el del IPN, como por causa de políticas nacionales erróneas en materia de seguridad y de derechos humanos principalmente. Son insurrecciones pero cívicas, porque en su mayoría no son violentas.

Los movimientos sociales, registran periodos de efervescencia y reflujos pero siempre se originan  en el mismo sentido de plantear conflicto, tensión y ruptura con el Estado. En ese sentido son insurreccionales. Esos movimientos son resultado de conflictos, indicación de pequeñas y constantes rupturas, de saltos en las relaciones entre la sociedad civil y el Estado, refieren tres politólogos reconocidos internacionalmente: “…representan la existencia de una tensión en la sociedad, la individuación de un cambio, la observación del paso de un estadio de integración a otro, a través de las transformaciones sean como fuere inducidas por los comportamientos colectivos”. (Diccionario de Política. Bobio, Matteucci y Giafranco. 7a edición. Siglo XXI editores)

Y VAN A LA ALZA

— ¿Cuáles son los antecedentes recientes en México de insurrecciones cívicas o armadas? ¿Sus expresiones han sido tan cuantiosas como en 2014?— para hallar respuestas recordé varias investigaciones que responden parcialmente—Si… hay muchos antecedentes desde la mitad del siglo XX a la fecha, pero en cantidad han ido en progreso geométrico. Es decir, a la alza.

Un trabajo extraordinario que ilustra de los antecedentes es la crónica de la política en México (por décadas y en tres tomos), de José Agustín, (Tragicomedia mexicana. Editorial Planeta).

En los años 50 se registraron insurgencias de politécnicos, ferrocarrileros, campesinos, maestros y otros gremios obreros que fueron brutalmente reprimidos;

En los 60 subordinaciones de clases medias, médicos y estudiantes y nuevos aplastamientos con cárcel para líderes, incluido el movimiento estudiantil de 1968;

En los 70, insubordinaciones masivas de estudiantes, mineros, electricistas, sindicatos universitarios, más represión, y una oleada guerrillera que fue aplastada cruentamente, con miles de desaparecidos;

En los 80. Reflujo y emergencia del movimiento urbano, emergencia de partidos y organizaciones de izquierda, hasta que ocurrió el terremoto de 1985 para que se reactivaran liderazgos populares y aparecieran otros;

Los 90. Estimulación de coordinadoras de movimientos sociales, asonadas estudiantiles (huelga de la UNAM contra el incremento de las cuotas, reglamentos y la vigilancia policial)y insubordinaciones electorales; y nuevas insurrecciones armadas;

Los 10. Desarrollo de grandes polos sociales opositores desde Atenco y Oaxaca; insubordinaciones generalizadas por el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, la Marcha Iluminemos México, Crecimiento y auge de ONGs derechos humanos y oleadas de manifestaciones pequeñas en el D.F. por inconformidades en los estados.

2011 a 2014. Registro de grandes movilizaciones de decenas de miles y quizá cientos de miles de movimientos sociales de inconformidad, que como nunca antes en México utilizan como instrumento las redes sociales en la Internet:  #yosoy132, #todossomosIPN, #queremosvivosalos 43 (de Atyozinapa).

Un exguerrillero, sobreviviente de insurrecciones violentas de los años 70, periodista y escritor David Cilia Olmos, interpreta la progresión masiva: “Las grandes movilizaciones de 1957 a 1966 que involucraban a miles de participantes, pasarían a otro nivel de cantidad y calidad con movilizaciones que involucraron a decenas de miles de personas como en el 68, el movimiento sindical de los 70´s, el movimiento de resistencia al fraude electoral del 1988, para llegar, del año 2000 para acá, a movimientos sociales que ya pueden contarse en cientos de miles de personas”. Olmos  (Los movimientos sociales en México, Cámara de Diputados. Mimeo, México. 2007).

Pues sí, –concluyo después de todos estos datos– las movilizaciones numerosas significan, en la mayoría de los casos, insurrecciones cívicas no violentas y, además están a la alza. Atentos, reporteros.

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