*Recesión

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columnaAlberto Witvrun.-Jura el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, que la paralización que muestra la economía en México es temporal porque pronto se verá la recuperación de los mercados estadounidenses y esta situación que impacta la economía mexicana pronto pasará y el país retomará su ritmo de crecimiento programado y volverán a la normalidad los estándares macroeconómicos.

La explicación ofrecida hace una semana a los medios de comunicación de la capital del país aseguran especialistas es creíble, porque el ex secretario de Hacienda y Crédito Público es un hombre reconocido por los organismos financieros internacionales, “hay que creerle” dijo un economista hidalguense, quien defendió la tesis de Carstens porque “ya hay señales en la economía del vecino país del norte”.

Pero para el mercado interno el panorama no es tan halagador ni se comparte el optimismo del gobernador del Banco de México por reconocido que sea internacionalmente; baste caminar por los centros de abasto de la capital del estado, es decir llanamente por los mercados de Pachuca, donde se registra una caída en las ventas de alrededor del 33 por ciento.

No sólo los precios de los alimentos no están estables, mientras unos se elevan otros sufren una caída vertical afectando la economía de los productores que por cosechar determinado perecedero no sólo no ganan sino que pierden, explicaba un productor de cebolla, producto que se mantuvo por varios años a un costo alrededor de los 25 pesos, sin embargo al caer la demanda hoy está en cuatro pesos.

Mientras otros básicos se han disparado beneficiando al introductor no a los agricultores, en suma la economía real o como dicen los expertos la microeconomía mexicana vive momentos difíciles y no se ven políticas efectivas para reactivar el mercado interno y se teme que esta situación se prolongue el resto del año, lo que afectará aún más la competitividad.

Los discursos sin duda alientan, el Pacto por México juran los cúpulas partidistas y el gobierno federal que avanza, pero el bolsillo de millones de mexicanos, simplemente siguen vacíos y las oportunidades no alcanzan para todos, aunque para Agustín Carstens, todo es pasajero.

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