Reflexión y prohibición de juegos malos en Pachuca

“Extraño” es el término del Clausura 2017, por lo apretado que están los números en la clasificación general, ya que un triunfo o una derrota, define hasta cuatro posiciones de una jornada a otra, por una actuación tan cambiante de un parido a otro.

Esto es precisamente lo que sucedió al Pachuca, quien después de estar en el liderado  hasta la jornada anterior, su caída de 3-0 contra Gallos Blancos, lo hizo caer hasta la quinta posición, con tres puntos menos que las Chivas (20).

Pero, la realidad es que los Tuzos pagaron de esta manera las consecuencias de un partido malo, quizá el peor del presente campeonato, ya que desde el silbatazo inicial dejaron la iniciativa a Querétaro, quien también ofreció tal vez su mejor encuentro.

El caso es que los pupilos de Diego Alonso regalaron el juego, porque dejaron la iniciativa desde un principio a un rival que se fue creciendo, después de un gol tempranero, apenas a los dos minutos,  y a los 10 ya tenían el 2-0 que mantuvo la misma fisonomía durante los 90 minutos.

Que tuvo bajas el Pachuca, de nadie es desconocido, a través de Hirving Lozano de Franco Jara y Erick Gutiérrez, es decir, el ataque careció de sus principales pilares, que se  entienden a la perfección al momento de llegar al arco contrario.

Esto, obvio que repercutió de alguna manera en el partido, pero también en la media cancha no se tuvo la capacidad para recuperar el balón y menos para tenerlo y atrás, en la defensiva hubo errores infantiles convertidos en gol.

Por una o por otra situación, los Tuzos dejaron en el camino tres valiosos puntos, que en este momento los conservara en el primer lugar, pero las consecuencias son reales y habrá que estudiar el verdadero origen de las fallas, antes que buscar culpables.

Esta experiencia no es para no es para prender alarmar, sino para reflexionar y retomar el paso de inmediato, en el partido de Concacaf que tiene en puerta y en la visita que hará el Puebla el próximo fin de semana en el estadio Hidalgo, porque un punto marca la diferencia en lo que se pretende.

Por L. Sánchez

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