Said el reportero y sus pares consiguieron protección legal

0
39

Una noticia de datos duros que interesará a muchos periodistas, es saber que Oaxaca se convirtió en la quinta entidad donde sus códigos penales facilitarán perseguir y castigar a quienes agredan el ejercicio del periodismo. Antes se hicieron reformas similares en Michoacán, Estado de México, Jalisco y Quintana Roo. Faltan 27 entidades. Pero en cada caso, a las y los colegas les convendría saber las historias de que fueron periodistas, en la mayoría de los casos, quienes promovieron y alcanzaron esas estaciones jurídicas. Les cuento sucintamente la de Oaxaca.

Según mis notas, el 24 de Junio del 2012, Said Hernández era un joven que a pesar de sus estudios en  en Derecho y Ciencias Sociales, estaba concentrado en el periodismo; al lado de su padre producía la revista Tucan que crecía; ya sabía que las agresiones al ejercicio de los periodistas en su entidad se incrementaban aceleradamente. Ese día lo atacaron, hasta dejarlo moribundo, tres sujetos, quienes antes lo habían amenazado. Hasta ayer (cuatro años después), la impunidad merodea este caso porque el Tribunal de Justicia recien ordenó reponer el procedimiento en favor de los agresores.

Sin embargo Rafael Said Hernández Hernández (no somos parientes), durante los años siguientes no cesó de hacer periodismo y se convirtió en el acreditado Director de Tucan digital; tampoco cejó de exigir justicia. Además él propuso convertir en organización gremial permamente la solidaridad que le brindaron sus colegas más afines para fundar el Grupo Prensa Oaxaca. Y ellos, juntaron a otros organizados y consiguieron la quinta ley estatal en todo México que serviría para castigar a quien agreda a periodistas. Tal norma en el Código Penal del estado es un pequeño puntal del andamiaje que se necesita para atajar que Oaxaca siga ganando cada año el segundo lugar en agresiones a periodistas como desde aquel 2012, cuando él casi muere por el ataque de tres vándalos que podrían haber sido contratados.

El comienzo

Todos estos datos los pude recopilar en persona a fines de e 2012 cuando conocí a Said Hernández entonces de 33 años cumplidos. Fue durante el Taller de Autoprotección que se organizó en la capital del estado por acuerdo de la Defensoria de los Derechos Humanos de Oaxaca con la Casa de los Derechos de Periodistas (CDP) de la Ciudad de México. En un descanso, el mostraba a sus colegas un muslo con los musculos y le piel martajados como si se hubiesen contraido por deshidratación bajo calor intenso y brutal; luego enseñó otras partes del cuerpo lastimadas con profundidad, el rostro también mostraba maltrato.

¿Qué te pasó? inquiría el más ignorante de los espectadores. Nos relató y también confío que se había acercado al Taller para encontrar apoyo para castigar a los victimarios, pero también para encontrar más protección porque había personas que lo seguían ostensiblemente. Entre la Defensoría y la CDP gestionamos medidas cautelares para cooperar a que mantuviera su integridad. En una charla posterior con él y su padre hablamos de otras cosas y Said mostró interés en promover una organización de periodistas afines y otras medidas que protegieran a todos los periodistas de la entidad, por ejemplo una ley de protección y reformas a otras leyes secundarias.

Agravios y “justicia”

Para entonces ya Oaxaca había entrado a los primeros lugares de agresiones a periodistas, comunicadores y medios, sobre todo indigenistas. Sitio que no perdió en los años siguientes, según los datos cotejados de Artículo 19, Reporteros sin Fronteras, Cencos y de la CDP. Es una estado ya declarado como peligroso para ejercer el periodismo.

Por si faltaran datos, el reportero Pedro Matías reportó el 22 de septiembre 2016 en la revista Proceso que la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca había emitido una alerta temprana en la que pidió al gobernador Gabino Cué tomar acciones para garantizar la vida y la seguridad de quienes ejercen el periodismo en el estado porque en lo que va del año se han cometido 123 agravios contra periodistas, entre ellos seis asesinatos.

La noticia indicaba que “Siete periódicos, tres televisoras, 5 empresas radiofónicas 11 portales informativos y tres asociaciones de periodistas firmaron un desplegado con la exigencia ¡Ni una agresión más!. Sabía que las agresiones verbales fueron  30, que 14 casos fueron detenciones ilegales o arbitrarias, 12 agresiones físicas, con o sin lesiones” y que los agresores fueron agentes de seguridad (35%) y organismos gremiales o sociales (25%).

En todo el país, la mayoría de los ataques a periodistas quedan impunes, como pareciera que ocurrirá con el caso de Said. Este se inició el 24 de Junio del 2012 por tentativa de homicidio (exp. 108/2012 Juzgado 4o. Oaxaca) y concluyó con sentencia de 9 años 4 meses de prisión en 2015. Pero como la sentencia que fue apelada por los delincuentes, con ayuda de sus abogados y otros posibles aliados en las sombras, la primera sala penal del H. Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca, ordenó la “reposición del procedimiento”. Podría ganar, otra vez, la impunidad.

La reforma

Todo el entorno empujó a Said Hernández a combinar su trabajo, la participación con el organismo de periodistas y la promoción de alternativas. Promovió una Ley de Protección a defensores de derechos humanos y periodistas de Oaxaca, pero ya avanzada en el Congreso fue obstaculizada por empresarios de medios y sus aliados. Said y sus colegas promotores no cejaron y eligieron proponer otra vía lega para proteger: una reforma al Código Penal del estado. Y lo lograron.

A pregunta expresa el reportero Said Hernández cuenta que esa otra iniciativa jurídica contó con el apoyo de diputados suficientes para aprobarla, con la asesoría la CDP, de trabajio conjunto de las asociaciones Grupo Prensa Oaxaca, la Unión de Periodistas Independientes Deportivos (UPI) y periodistas independientes de Oaxaca, además el acompañamiento del bufete “Bolaños Merlos”.

Así, el 3 de octubre de 2016 el diario oficial de Oaxaca publicó la reforma siguiente:

Artículo 424.- Se aplicará la pena de 6 meses a 4 años y una multa de 50 a 200 unidades de medida de actualización (salarios mínimos)

“I. A quien por sí o por interpósita persona, utilizando la violencia física o moral, evite que se ejerza la actividad del periodista…

  1. A quien por sí o por interpósita persona, obstaculice, impida, o por cualquier medio reprima la publicación, producción, distribución, circulación o difusión de algún medio de información escrito o impreso, digital o radiofónico

Artículo 425.- Si quien realiza el acto dfuese un servidor público se le aumentará la pena a un año.

El fin de semana periodistas oaxaqueños comenzaron un periodo de difusión de esta meta si alcanzada. Said el reportero escribió en sus redes sociales: “Depende de nosotros crear herramientas para las futuras generaciones”. Y agregó que las siguientes promociones serán esa “ley pendiente de Protección al Ejercicio del Periodismo, también buscar la ruta para derogar el daño moral en materia civil”.

Habrá quienes no les parezcan ejemplos a seguir lo que han hecho Said y sus pares porque divergan en que las leyes se anulan si los gobernantes no las aplican, pero agrego yo, que necesitamos esos y otros soportes para construir el andamiaje que el periodismo mexicano necesita para ejercerse con mayor libertad, seguridad y dignificación profesional.

Comentarios

comentarios

Dejar respuesta