Una de la policía municipal

0
92

Alberto Witvrun.-A José de Jesús que con esfuerzos logró comprarse un carrito que le ayudara a trasladarse a su trabajo y como parte de su patrimonio, al igual que muchos miles de trabajadores asalariados que intentan mejorar sus condiciones de vida, pero los autos usados siempre tienen riesgo y aunque todavía no lo termina de pagar este se descompuso; una llanta salió de su eje y la unidad no pudo moverse.

Cuando trataba de repararlo apareció una patrulla de la policía municipal y cuando José de Jesús creyó que era para auxiliarlo, el agente procedió a informarle que un vehículo descompuesto en la vía pública es sujeto de una infracción por obstruir el tráfico, aunque era evidente que la unidad no lo hacía, sin embargo, el oficial inflexible insistió en que sería infraccionado.

Esperó una respuesta de José de Jesús, pero como no la hubo procedió a infraccionarlo por “obstruir la vialidad”, pero como el vehículo no podía moverse no permitieron que otro lo “arrastrara” y como tampoco tenía dinero para pagar una grúa procedieron a llamar a la de la policía municipal que condujo al pequeño vehículo al corralón.

Al final por este incidente José de Jesús tuvo que pagar 200 pesos de multa por “obstruir la vialidad” y 500 pesos por el “arrastre” de la grúa de la policía municipal, 700 pesos que le significó la tercera parte de su quincena, sin contar que la reparación tuvo un costo de mil 200 pesos, es decir una quincena de trabajo.

Estas medidas recaudatorias sin duda contradicen el slogan del ayuntamiento capitalino de que Pachuca es la Casa de Todos, porque afectan principalmente a quienes no tienen vehículos modernos y aunque técnicamente el agente aplicó el reglamento, lo cierto es que lo hizo porque José de Jesús no tenía dinero en ese momento para la “mordida”, mientras aumentan los robos de autos y a casas habitación.

Comentarios

comentarios

Dejar respuesta