Una ruta alterna para reivindicar al periodista

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Sí parece importante que muchas y muchos colegas metamos la cuchara en dos discusiones no formales en nuestros círculos profesionales. Una, es entre los acusadores de que deja de ser periodista quien trabaja para el Estado sin importarles que con eso fomenten más nuestro sectarismo secular que divide; otra, es más dramática, porque somos cientos los que exigimos se reivindique al periodista y se le brinde protección integral ante los agravios que siguen multiplicándose, pero nos topamos con varias murallas levantadas por políticos, jueces, agentes de seguridad y otros que vilipendian esta profesión y la hacen más vulnerable. Creo que estamos obligados a encontrar más rutas para defender al periodista, incluso de nuestros pares.

Entre nos

Es muy recurrente en redes sociales, especialmente en Facebook, un intercambio de posiciones entre periodistas acusando a otros similares que ellos no son periodistas, porque trabajan o cobran “igualas” en oficinas de gobierno, o se desempeñan en oficinas de comunicación social privadas o públicas. Hay casos en que los propios colegas desacreditan a sus cercanos ya sean en corrillos o públicamente señalándolos como voceros oficiosos, chayoteros o de tener vínculos con algún tipo de delitos. Esos argumentos que repiten terceros sirven para satanizar o criminalizar y justificar todo tipo de agresiones laborales, profesionales o sociales cuando son violentas porque son para acallar a la víctima en la mayoría de los casos.

Como la fatuidad se alimenta de la sobrevaloración por ignorancia, tenemos que canalizar a terrenos más propicios la discusión entre pares sobre lo qué es ser periodista en México. Necesitamos que la academia propicie más actualización profesional y abra más foros, requerimos más medios de nosotros para darnos información sistemática, estudios, análisis y fomentar mucha autocrítica. Dos medios, por citar, nos pueden ayudar en estos días para esa profesionalización y acercamientos entre pares, por ejemplo  Sala de Prensa, la revista digital que dirige Gerardo Albarran de Alba y el periódico impreso y digital Unión de Periodistas que está comenzando a editar la Casa de los Derechos de Periodistas.

El punto de partida, para reivindicar al periodista en México sería acercarnos a una posición común de la definición de periodista, pero no la que está en los protocolos internacionales ni en la Ley (federal) de protección a personas defensoras de los derechos humanos y periodistas, porque son tan generales como se necesita para reconocer el derecho a la libertad de expresión de todos los ciudadanos. Necesitamos una definición que perfile bien las características académico profesionales de la esencia del periodista, que es ser reportero. Eso, me parece un inició de la mayor importancia.

Lo dramático

Pero lo más urgente siempre se impondrá a lo importante. Por ejemplo cito el informe semestral de agravios al periodismo que Artículo 19 difundió este jueves 4 de agosto:

“Durante el primer semestre de 2016 se registraron 218 agresiones contra la prensa: 69 de enero a marzo y 149 de abril a junio; esto significa que la violencia contra periodistas aumentó 115% en el segundo trimestre del año. Informe de Artículo 19

Por eso mandó su alerta: “Un periodista ha sido asesinado cada 26 días durante el sexenio de EPN”.

“Por tipo de agresión, las físicas/materiales son las de mayor registro durante el semestre con 46 casos; seguidas de las intimidaciones, con 37; las amenazas, con 35; las privaciones de la libertad (que incluyen a las conocidas como “encapsulamientos” o “retenciones”), con 32; y ataques a medios de comunicación, con 16.

“Por entidad, la Ciudad de México es el primer lugar de agresiones contra la prensa durante el mismo periodo, con 31. Le siguen Veracruz, con 28; Oaxaca, con 27; Guerrero, con 17; y Puebla, con 15.”

Otra vía

Alguna vez le propuse a la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (AMEDI) discutir un panorama integral de protección y reivindicación del periodismo con varias medidas, entre otras crear un estatuto del periodista que reconozcan las autoridades educativas y del trabajo. Tal estatuto, carta, declaración o como quieran llamarla tendría que comenzar por definir al periodista desde el perfil académico profesional, una definición mucho más precisa  y acotada que la ley federal de protección.

De lograr un estatuto, perfil o como se llame con una definición precisa serviría para alimentar el magro perfil que tiene  la ley federal del trabajo en su capítulo de salarios mínimos profesionales para que nos de base legal para obtener mejores ingresos; igual serviría para alimentar las leyes general de educación y la de profesiones para que establecer derechos y obligaciones profesionales y deontológicas y hasta para la colegia ion voluntaria. Más aún, una carta así nos acercaría más a los periodistas preocupados en nuestra integridad y profesión para hacer frentes más profesionalizantes y debilitar el otro mal que nos lastima, la periodistofagia. Sigamos esas discusiones.

 

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