Ya casi dos años de aquella carta al presidente y…

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Este diciembre se acentúa lo brumoso del medio ambiente para hacer periodismo con libertad, sobre todo porque no vemos reacción enérgica del gobierno federal por el crimen del periodista chihuahuense, Adrián Rodríguez Samaniego, ni por la alerta desplegada por las amenazas de muerte para el cronista Héctor de Mauleón por parte de presuntos Zetas, a pesar de los nuevos pronunciamientos públicos por estos casos de la ONU, de la CIDH, de la CNDH de la SIP.

No es nueva esa actitud de la federación de no reaccionar de inmediato ni responder de palabra y acción esencial a los reclamos de organismos nacionales e internacionales. Ya se cumplen 16 años que comenzó este ciclo que convirtió a México como uno de los tres países más peligrosos para ejercer el periodismo; y ya son cuatro en este gobierno que los agravios y los asesinatos siguieron a la alza sistemáticamente. Y realmente hacen muy poco, como que no importa quiénes pidan medidas de fondo.

Aquella carta

Todos los periodistas interesados en cuidar nuestra profesión y contar con ambientes que permitan trabajar con seguridad y libertad recordamos que el 17 de agosto alrededor de 500 personas del mundo, entre ellas actores, escritores, deportistas y muchos periodistas enviaron una carta al presidente de México advirtiendo que el clima de tornaba más peligroso y solicitaban medidas concretas. Ha sido la petición más representativa y replicada de todas en el mismo sentido.

Escribieron: “Enrique Peña Nieto. Presidente de los Estados Unidos Mexicanos

“Nosotros, periodistas, escritores, y artistas creativos de todo el mundo, con el apoyo de PEN y el Comité de Protección a los Periodistas, vemos con indignación los ataques contra los reporteros en México. Cuando se ataca a un periodista se atenta contra el derecho a la información de la sociedad entera.

“El 31 de julio fue asesinado en Ciudad de México el fotoreportero Rubén Espinosa, junto con una activista de derechos humanos, dos de sus compañeras de piso y la empleada doméstica del lugar.

“Desde el año 2000 decenas de reporteros han sido víctimas de homicidio; se sabe de otros 20 que continúan desaparecidos. La abrumadora mayoría de estos crímenes permanecen en la impunidad.

“La CNDH apunta a evidencia que involucra a funcionarios públicos en varios de los ataques contra periodistas y medios de comunicación”.

En Veracruz, citaron “…las amenazas, los maltratos, y los asesinatos de periodistas han alcanzado cifras sin precedente: catorce han muerto de manera atroz, y tres han desaparecido. En cada uno de los casos se ha desechado como línea de investigación judicial el ejercicio profesional de las víctimas.

“Señor Presidente; no debe haber mas asesinatos…las estadísticas de impunidad en los casos contra periodistas son alarmantes: Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, 89 por ciento de los “asesinatos permanecen sin resolver. La Comisión ha denunciado que sus propias investigaciones son obstaculizadas por las autoridades. La negligencia judicial garantiza la impunidad.

“Hoy el periodismo en todo el mundo vive bajo asedio: los reporteros mexicanos, en particular, viven en peligro mortal….

“Señor presidente, le urgimos a:

“La revisión inmediata de los mecanismos para la protección de periodistas y el compromiso efectivo de su gobierno para garantizar la libertad de expresión en México”.

La misiva la firmaron, entre otras personas Alfonso Cuarón, Gael García Bernal, Carl Bernstein, Alma Guillermoprieto, Guillermo del Toro, el reportero del New York Times, Tim Weiner, Sergio Aguayo, Paul Auster, Lydia Cacho, Noam Chomsky, Denise Dresser, Ariana Huffington, Diego Luna, Salman Rushdie, Julio Villanueva Chang, Juan Villoro, Mariclaire Acosta, Sergio Aguayo, José Agustín, Homero Aridjis, Louis Begley, former president of PEN American Center; Lydia Cacho, Noam Chomsky, Javier Darío Restrepo; Joel Simon, executive director of Committee to Protect Journalists; Andrew Solomon, president of PEN American Center, Karla Zabludovsky….

Esa fue la carta. Le siguieron otros pronunciamientos, monitoreos, alertas…

Y ¿qué pasó?

Desde nuestro lado podemos asegurar con hechos y documentos queal transcurrir un año y 8 meses, la atmósfera amenazante y dolorosa que se pedía frenar no menguó. La casa de los Derechos de Periodistas (AC mexicana) recien divulgó sus monitoreos con más de 500 agravios en todo el país durante ese periodo, y al menos otros 16 periodistas asesinados.

Por el lado oficial, No existe ninguna nueva ley de protección, no se mejoró la federal, el mecanismo l para proteger periodistas de la Segobn apenas se está reorganizando, la fiscalía especial de la federación sigue inútil y apenas hace 10 días apareció el primer reconocimiento público del gobierno federal al valor social y humano de la función del periodista, no en voz del presidente sino de un subsecretario, Roberto Campa, a cargo de derechos humanos en Gobernación.

La bruma para periodistas mexicanos de este diciembre seguirá, casi seguramente, otros dos años.

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